"SERE TUS OJOS ALLI DONDE NO PUEDES VER"



6/20/2010

OSHUMARE.

OSHUMARE, es la serpiente Arco iris y sus funciones son múltiples. Se dice que es un sirviente de SHANGO ya que es el encargado de devolver a las nubes, el agua que SHANGO envía al mundo a través de la lluvia. Representa la evaporación del agua, ciclo muy importante debido a que sostiene la vida en la tierra, ya que sin la lluvia y sin retorno a las nubes la vida perecería. Es responsable de la comunicación entre las dos esferas, superior e inferior del cosmos. Guerrero arduo, se le atribuye el gobierno de los aires y de algunos fenómenos atmosféricos.
OSHUMARE, es la fuerza vital, la movilidad y la actividad, parte de sus labores incluye dirigir la fuerza o elementos que producen movimientos. Es el patrón de todo lo que sea alargado o prolongado.
El cordón umbilical que está sobre su jurisdicción es generalmente enterrado en la placenta, al pie de una mata (Palma) la cual se siembra al nacer la criatura de la nueva vida. La salud dependerá del cuido que se le de a esa Palma y el estado en el cual se conserve.
La representante y mensajera de OSHUMARE es la serpiente llamada ERE por los YORUBAS, una especie de Pitón o de Boa, se cree que el excremento de este animal tiene virtudes mágicas que otorgan suerte y riquezas al que la encuentra.
OSHUMARE trae la paz a la tierra, es una serpiente, un majá. Es el símbolo de la continuidad y la permanencia. Es visualizada como una serpiente circular la cual se muerde su propia cola. En este aspecto es lo que evita que la tierra se destruya o se aniquile. Si él se debilitara significaría el fin del mundo. Por eso el ser humano debe ofrendarle sus ADIMUSES como es debido. Es masculino y femenino a la vez, este doble aspecto se hace presente en los colores rojo (masculino) y azul (femenino), lo cual le sirve de verde al arco iris. En el Brasil se dice que OSHUMARE es la culebra masculina y YEWA es la femenina, por lo tanto se le asocia frecuentemente con YEWA. OSHUMARE representa la riqueza, aspecto muy valorado en el Brasil.
El lugar de nacimiento de este ORISHA esta en la región MAHI del antiguo DAHOMEY donde se le llama DAN, área que también da origen a BABALU AYE y NANA BURUKU (los YORUBAS dicen que nació del vientre de YEMAYA a la cual este después violó). En esta tierra emplean una cuenta azul llamada SHEGI y DAMMI (excremento de serpiente) por los FON, la cual consideran que surge de la fusión entre la tierra sobre la cual ha evacuado una serpiente sus heces fecales. El valor otorgado a estas cuentas es el mismo que se le otorga al Oro en nuestra parte del hemisferio.
Entre los FON, DAN parece desarrollar un papel más importante entre los mismos YORUBAS ya que es la divinidad única de ellos o entre ellos que representa riquezas. Los YORUBAS tienen un ORISHA llamado AYESHALUGA, KOWO en Cuba, al cual le otorgan ese atributo.
Los FON lo asientan en dos tinajas o recipientes separados, una coronada con pequeños cuernos la cual la consideran la masculina y la otra sencilla, la femenina. Reside igualmente en ciertos árboles al pie de los cuales colocan sus símbolos. Normalmente es asentado fuera de las casas o de los templos. También se le llama DAN AYIDO WEDO entre los EWE y DANBALA WEDO, estos se conocen en el VUDÚ haitiano. Este tiene sus orígenes en DAHOMEY. DAN sirve de protector y de guardián a los demás VODUN, sobre todo a HERBIOSO (SHANGO) a quien ayuda a retornar al cielo cuando desciende a la tierra ( la lluvia se evapora ).
DAN es el símbolo de movilidad y de sinuosidad. Todo lo que se curve y mueve pero que no tiene pies, es DAN lo que hace que la mano, el brazo o el pie del ser humano se mueva, es la manifestación de DAN en todos los seres. Según la creencia, la serpiente existía antes de la creación de la tierra. Esta llevaba a MAWU (la Luna) cargada en su boca. De sus movimientos nacieron las montañas, las elevaciones y caídas de los planetas.
El aspecto andrógino de DAN se debe a la creencia en la existencia de dos serpientes. La femenina habita en el cielo y cuida las piedras de rayo que GERBIOSO o SHANGO envían a la tierra. Debido a esto, muchos lo asociaron con el relámpago. El masculino se cree vive enroscado debajo de la tierra, llevando y sosteniendo la enorme carga a través del universo. Cuando se mueve para balancearse, la tierra tiembla. Entre los FON también se cree que este sea la creación del feto humano y le nutre por medio del cordón umbilical, el cual le pertenece. Se cree que habita en el abdomen. Cuando se hace algún tipo de ofrenda a alguna deidad, se salpica el ombligo para compartir la ofrenda con DAN.

En DAHOMEY todo aquel que desea prosperar en la vida, establece un sagrario para adorar a DAN. Todos los FON le rinden tributo y le hacen ofrendas, su sagrario es normalmente erigido donde se tiene a los demás VODUN u ORISHAS, se cree también que cada deidad tiene su propio DAN, su propia nutrición que le da origen y la mantiene. Se dice que DAN es un ladrón y muy particular ya que le quita a uno y se lo entrega a otro, DAN representa también a los antepasados muy alejados cuyos nombres han sido olvidados.
Un Rezo de OSHUMARE proclama que... “OSHUMARE descansa en el cielo y controla la lluvia que cae del mismo sobre la tierra. El llega al monte y respira como el viento Padre que ruega en los cortes por nuestro desenvolvimiento y que nos otorga larga vida”.
OSHUMARE es paciente pero perseverante, es sumamente generoso y nunca se niega a dar la mano a aquel que lo necesite. Sus hijos son desconfiados, retraídos, inconscientes y muy observadores. Su tendencia a la duplicidad se les atribuye a su aspecto andrógino.
OSHUMARE nace en el ODUN EJIOGBE OYEKUN. OSHUMARE era un adivino muy pobre, menospreciado por todos los demás. Se dice que una vez OLOFIN se encontraba muy enfermo y habían ido todos los adivinos al Palacio pero ninguno lograba dar con la enfermedad que lo aquejaba. Cuando OLOFIN preguntó quién más quedaba, la gente le respondió que solo OSHUMARE pero que era muy joven y sus conocimientos eran limitados. Ante su desesperante situación, OLOFIN envió por OSHUMARE. Este llegó al palacio de OLOFIN, al cual le marcó el EBO y se hizo enseguida. Al día siguiente OLOFIN se había curado. En agradecimiento OLOFIN lo colmó de riquezas. Cuando OSHUMARE se marcha, OLOFIN le pregunta ¿A donde vas?, este le respondió que iba para su casa. OLOFIN le dijo que como él había sido el único que le había podido curar por encima del conocimiento de todos los sabios, tendría que permanecer a su lado por el resto de su vida como el Adivino principal, que solo le permitiría ir al mundo de vez en cuando pero tendría que regresar al cielo el mismo día. Por eso es que cuando el Arcoiris aparece en la tierra, se desaparece el mismo día. Una variante de esta historia dice que OSHUMARE era adivino o BABALAWO, era el adivino del ONI o Rey, su única ocupación era de ir al Palacio real en el día del secreto, día que da inicio a la semana YORUBA de 4 días. El ONI no era un Rey generoso pero le pagaba a OSHUMARE todas las semanas, pero lo que este le pagaba a OSHUMARE era una miseria por lo cual OSHUMARE y su familia vivían en la miseria. Al padre de OSHUMARE le llamaban el Dueño del Manto de Colores Brillantes, mas al igual que su hijo no tenía poderes, las personas del pueblo no lo respetaban.
Agobiado por su triste e inmejorable situación, OSHUMARE consulta a IFA, ¿Cómo puedo ser rico y respetado, conocido y admirado por todos? Preguntó. IFA le indicó hacer EBO con un cuchillo de bronce, cuatro palomas, cuatro bolsas de cauris. En el momento en que OSHUMARE se preparaba para hacer el EBO, el ONI lo mandó a buscar, OSHUMARE se negó a ir en ese momento y le mandó a decir que estaba ocupado haciendo una ceremonia, que iría más tarde cuando terminara. El ONI irritado por la espera, humilló a OSHUMARE y le recriminó llamándole negligente, negándose a pagarle sus derechos habituales.
Cuando OSHUMARE regresaba a su casa le esperaba un mensaje. OLOKUN, un Rey de u país vecino deseaba consultarle respecto a su hijo que se encontraba enfermo. No se podía mantener de pie, se caía, rodaba por las calles y se quemaba con la candela de las fogatas que se prendían para cocinar.
OSHUMARE fue a casa de OLOKUN y adivinó para él. Todas las enfermedades de su hijo fueron curadas, OLOKUN encantado y agradecido por los resultados lo recompensó. Le regaló un traje azúl hecho de ricos tejidos, le dio muchas riquezas, esclavos y un caballo sobre el cual OSHUMARE regresó a su pueblo con gran estilo. Un esclavo le cubría con su paraguas de los rayos del sol y el otro venía delante, tocando el tambor y cantando las alabanzas del adivino.
De esta manera un tiempo más tarde OSHUMARE fue a casa del ONI que al verlo se quedó atontado y le preguntó ¿De donde vienes y de donde has sacado todas esas riquezas? OSHUMARE le contó lo que había sucedido con OLOKUN. Movido por los sentimientos de celo, el Rey le ofrece a OSHUMARE un traje rojo de un tejido más fino aun que el azúl que le dio OLOKUN, además le dio otros presentes tanto de igual o más valor que los que OLOKUN le dio. Así fue que OSHUMARE se volvió rico y volvió a obtener el respeto y la admiración de su pueblo.
En aquellos tiempos OSHUMARE no era amigo de la lluvia (personificada), cuando la lluvia se reunía en las nubes, OSHUMARE agitaba su cuchillo de bronce y apuntaba hacía el cielo como esparciendo las nubes de un lado al otro. El Arcoiris aparecía y la lluvia huía. Así todos gritaban “OSHUMARE apareció” de esta manera OSHUMARE se volvió muy celebre en el pueblo.
Al cabo de un tiempo OLORDUMARE empezó a padecer de la vista y apenas podía distinguir las cosas. Mandó a buscar a OSHUMARE y este le curó de su padecimiento. Después de esto OLORDUMARE no le permitió regresar más a la tierra. Desde ese entonces, mora en el cielo y solo tiene permiso para regresar a la tierra cada tres años. Es cada tres años que las personas encuentran esa riqueza y la prosperidad.
En IFA, OSHUMARE habla en EYIONLE OYEKUN, en el DILOGUN ella se manifiesta en el ODUN OSHE EYILA. Donde quiera que se encuentre SHANGO, se encuentra a OSHUMARE al lado.
En el Brasil su collar se hace con cuentas de color verde y amarillos. El martes es su día ritual, rige los meses de Junio, Julio y Agosto. Allá OSHUMARE tiene su culto en el cual se inician sacerdotes y se posesionan de sus iniciados, muy similar al africano. Estos usan unos collares llamados BRAJAS, collares largos ensartados de caurís, de manera que aparentar formar las escamas de una serpiente. Porta en su mano un EBIRI, llamado JA, en Cuba hecho de fibras de las hojas de la palma amontonadas y curvado en la parte superior, igual al de NANA BURUKU en Cuba.
Además lleva también hacha de bronce la cual lleva en la mano, como lanza un cetro. En su baile los fieles los señalan con el dedo alternativamente hacia el cielo y luego hacia la tierra.
En Bahía es sincretizado como San Bartolomé y acostumbran a ir a una cascada sobre la cual se ve una corona creada por la misma humedad o corriente de agua donde el reflejo del sol crea en ella una especie de Arcoiris, en esta se bañan y le ofrendan a OSHUMARE.

SALUDO Y REZO A OSHUMARE:
Saludo: ARO BOBOI.
Saludo: OSHUMARE AGEDE GBE. “Aroiris que se desliza sobre el firmamento como una ancha espada”.
REZO: ARO BOBOI ABERU SAGA AZABORE KEYI
ARO BOBOI BESEN.

PARA RECIBIR A OSHUMARE:
OSHUMARE se fundamenta en una cazuela de barro, dentro de la cual se fundamenta la carga y las herramientas, todo cementado y adornado con caracoles. Se le abre un pequeño agujero en la parte del cemento para que el OMIERO y la sangre pueda llegar a la carga.

Ìyámi Òsòròngá


La virtud de poder traer hijos al mundo que tienen las mujeres, ese hecho casi mágico, maravilloso que las acerca a lo divino, es y fue también motivo de temor en muchos pueblos antiguos, algo que antaño era inexplicable, por lo cual las mujeres siempre fueron vistas como poseedoras de cierto poder especial.

Se habla de la famosa "intuición femenina", pero más que nada, en todas las culturas hay una tendencia a transformarla en "bruja", en el sentido de creer que tiene poderes innatos para comunicarse con fuerzas más allá del alcance del entendimiento del hombre. El mito de la "bruja" que vuela en la escoba acompañada por pájaros macabros es casi mundial, con pequeñas diferencias según el lugar del mundo del cual hablemos.

También se relaciona la fecundidad con la misteriosa sangre menstrual, que es la marca que pauta la conversión de la niña en una mujer, de ahí en más será considerada también una "iyami", aquella que en cualquier momento dejará de tener la regla, hinchándosele el vientre, revelando que tenía en su interior la "calabaza de la existencia", el camino por el cual todos vienen desde Orun para Aiye. Más para confirmar dicha transformación en "mujer", se llevan a cabo los "ritos de pasaje" en los que las niñas-mujeres estarán aisladas durante varios días, alimentadas y vestidas de un modo especial, donde conocerán todos los secretos relacionados con las mujeres, los que serán debidamente impartidos por las ancianas de su comunidad.

Los ritos asegurarán entre otras cosas que sea poseedora de una "calabaza" fértil y la alineación de su lado espiritual femenino con su cuerpo, convirtiéndola en una mujer en todo sentido. Hay al final una presentación en público de las chicas que dejaron atrás la etapa de la niñez, para que los hombres les tengan en cuenta al momento de querer escoger una esposa.

La palabra Iyami por sí sola, en realidad no identifica a la mujer con el lado oscuro de su poder, muy por el contrario es un modo de exaltar y homenajear su capacidad de engendrar apelando a su lado protector maternal, pues significa: "Mi madre". Esta forma de referirse a cualquier mujer expresa un sentido de reverencia a aquella que sirve de puente entre los antepasados y los vivos, así como también refleja su importante papel maternal. De ese modo todas las divinidades femeninas son llamadas también IYAMI, más no en el sentido de "brujas" sino por tratarse de un homenaje verbal a las grandes MADRES ESPIRITUALES.

En tanto la mujer sea fértil (al menos en teoría por tener la regla), no se le considera apta para encargarse de ciertos aspectos importantes dentro de las religiones africanistas, por muchos motivos, los principales no pueden revelarse aquí por tratarse de un conocimiento que sólo deben poseer sacerdotes que han adquirido cierto status en la comunidad. Más algunas razones prácticas tienen que ver con la atención constante que requiere el culto y una mujer no puede dedicarse por entero al mismo en tanto siga teniendo la regla, pues debe abstenerse del contacto con las deidades durante ese período y en el caso que quedara embarazada, durante los últimos meses, el parto y la posterior cuarentena (sin contar que luego por varios meses toda su atención debe ser para el bebé).

Cuando se habla de "Iyami Òsòròngá" cambia bastante el concepto antes expuesto, pues se refiere al mito sobre el poder femenino asociado a las AVES a partir de ciertas especies que han atrapado la mente del hombre por su rareza o comportamientos macabros. Aunque tampoco aislado de las mujeres o los òrìsà, el mito Ìyámi Òsòròngá se relaciona con éstas por sus estómagos, más precisamente con su útero, al cual siempre nos referimos como "igbá-ìwà" (la calabaza de la existencia). Se trata de la comparación metafórica entre un huevo fecundado y la barriga de la mujer embarazada, de allí proviene decir que la mujer tiene el "poder del pájaro encerrado en la calabaza".

En el útero de la mujer no se ve a simple vista al bebé, pero sí se sienten sus movimientos, en tanto que en el huevo (de una gallina por ejemplo) no se aprecia el movimiento, pero se puede ver a tras luz al pichón, en ambos casos se puede palpar la fecundidad y el sorprendente poder "mágico" que esto implica.

El mito Ìyámi Òsòròngá entonces, no es el culto a las mujeres brujas ni a las aves macabras, sino que es la asociación mágica y metafórica entre el poder femenino de la fecundación y el poder místico de algunas aves nocturnas (principalmente) que sumado a ciertos temores y sentimientos negativos de los seres humanos crea en el espacio etéreo los Espíritus Colectivos (egrégoras) de las Eléye (dueños de las aves) o Ìyámi Àjé (Mi madre hechicera) o Ìyámi Òsòròngá, todas éstas denominaciones que aluden a lo mismo.

Estos espíritus son impersonales, nunca tuvieron cuerpo humano ni lo tendrán, forman parte del hombre y la naturaleza al mismo tiempo, especie de "parásitos" que aparecen junto con el hombre en el mundo a causa de su existencia, no tienen consciencia, son alimentados por la ideas malignas y los temores, por eso se tornan considerablemente peligrosos en el plano astral. Pueden tener sexo masculino o femenino y siempre vienen en pareja, representando el equilibrio, la dualidad existente en todos los planos, incluso en el de nuestros propios temores más oscuros.

En la imaginería popular yoruba se cree que tienen forma humanoide con plumas, más nunca se representan en imágenes o grabados, sólo se intuye su poder a través de los pájaros, los que mayoritariamente son usados como símbolos en bastones metálicos (osun) de los babaláwò o en las coronas de los oba, representando que el poseedor tiene la autoridad como para calmarles y que para ganar dicha distinción primero tuvo que rendir homenaje al Poder Femenino. Las Ìyámi Àjé actúan bajo la supervisión de Èsù y tienen estrecha relación con otros òrìsà como Ògún, que es el dueño de los sacrificios y quien provee del sagrado líquido perteneciente a Eléye, la sangre; Yemoja Odùa (también conocida como Yemowo; Yembo; Arugba; Mawu; Òòsà-nlá hembra o simplemente Odù) por haber sido la primera mujer en el mundo, transmisora de la calabaza material a las demás mujeres dentro de sus cuerpos y al resto de los Órìsà obìnrin (femeninos).

Cuando hay una influencia negativa por parte de los Eléye masculinos se dice que son los Òsó (brujos) quienes están trabajando en contra de la persona, aunque nunca hay un culpable externo responsable de estos ataques, pues en verdad siempre es la propia persona la que se gana "el castigo" a través de su comportamiento. Las Eléye son ejecutoras de la ley en un sentido inverso, es decir, buscar el bien a partir del mal. Toda persona que tenga cierta malignidad hacia los demás está alimentando estas fuerzas y al mismo tiempo atrayéndo el mal peligrosamente, lo que a la larga hace que la propia energía negativa de la persona se convierta en su propio juez, Ìyámi Òsòròngá posará sus patas encima de su cabeza.

No hay ningún ebo capaz de vencer el trabajo de estos Espíritus, lo único que se puede a lo sumo es apaciguarles y eso es porque "viven" en nuestras entrañas, en estado latente. Su función se torna importante, pues a pesar de ser "enemigas" de las personas tienden a regular el comportamiento en el Ser Humano a través de sus miedos. Quien desee que Ìyámi Òsòròngá no se torne un obstáculo en su vida debe refrenar los sentimientos de envidia, celos, rencor, así como cualquier pensamiento negativo hacia sus semejantes. Se cree que las Ìyámi se reúnen en asamblea en una mesa presidida por Èsù Ebítá, que allí se conspiraría y especularía sobre las maldades a realizar enviando a los ajógun buburú luego de saber quienes hicieron o no los ebo marcados por Òrúnmìlà a través de Ifá, de este modo sirven de reguladores del comportamiento frente a las deudas generadas ante las deidades, a causa de haber roto el equilibrio existente en de alguna manera, ya sea en una vida anterior o en la presente.

A Ìyámi Òsòròngá le pertenece toda sangre derramada en la tierra y también son quienes controlan la sangre menstrual, la que cuando aparece revela la presencia cercana de estas criaturas, lo que explicaría los dolores típicos y el comportamiento histérico que suele tener las mujeres en esa etapa. Esto también es otra razón por la cual en los sacrificios para òrìsà la sangre no debe tocar la tierra - existiendo un método ritual que evita eso - y porqué la mujeres con su regla deben mantenerse apartadas del culto. De suceder cualquiera de las dos cosas o ambas, sería un tabú y la ceremonia estaría quebrada, debiendo consultar al oráculo por alguna solución.

A las Ìyámi Àjé se las identifica en la naturaleza con determinadas aves en las que se transformarían, siendo 9 (nueve) las principales: Òwìwì; òsòròngá cuyo nombre proviene del sonido que emite; èhúrù; èlúlú; eráwo; àgbìgbì; àtiòrò; àgbògbò y àràgamágò.
Se acostumbra darles preferentemente vísceras, pues se considera que son su comida favorita, las que se preparan siempre luego de cualquier sacrificio para los òrìsà de un modo especial y son presentadas en platos de barro forrados con ewé-lara. Dicho ebo para Ìyámi se denomina Ìyàlá, que significa "que el mal desaparezca". Se les ofrece también, durante cualquier sacrificio, un ekó que sirve para protección, pues las calma cuando es despejado en la tierra, éste representa el poder femenino, pues entre otros ingredientes lleva: plumas - simbolizan muchos hijos y protección; sangre - representa la menstruación y la vida.

Se presume que la palabra Àjé utilizada como "bruja" proviene de la contracción de "Ìyá jé " (la madre que come) aludiendo a su voraz apetito, siempre atraída por el olor a sangre y vísceras ella puede venir bajo la forma de mosca, pájaro, mono o incluso otros animales.

La Sociedad Gèlèdè no es otra cosa que un culto organizado para calmar las fuerzas de la hechicería, esto es, las representaciones impersonales de Ìyámi Òsòròngá, Ìyámi Àjé , Eléye u Òsó apelando al propio poder femenino como restaurador de la vida.

El culto Gèlèdè se originó en la zona de Ketu en el siglo XIV, centrándose en la deificación del poder femenino intrínseco (igbá ìwà) como centro generador de vida o de destrucción. Son los miembros masculinos de la comunidad, quienes reconocen el poder femenino a través de mascaradas anuales en su homenaje. De Ketu, las mascaradas se extendieron entre los pueblos yorubas Egba; Anago; Saki; Ohero-Ijo; Ifonyin; Annori.

La Sociedad entera está consagrada a Yemoja, quien es reverenciada por los Kétu como la Madre de todos los òrìsà, dueña de las aguas, la hechicería, la sexualidad, la familia y la nutrición. En sí Yemoja expresa a todos sus hijos el sentido de protección maternal ante el poder femenino destructivo de Ìyámi Àjé. La función principal que tiene en la comunidad esta Sociedad es garantizar la paz entre los humanos y las Ìyámi Àjé.

Las mascaradas son la parte pública del culto y se hacen en el mercado por ser el lugar donde preferentemente trabaja la mujer y tiene poder social en la comunidad, pero además porque otra de las finalidades es pedir abundancia. La mascarada es anual, siendo organizada entre los meses de marzo y mayo, que marcan la estación agrícola, su cometido entonces es asegurar la fertilidad de la siembra, que las Eléye no envíen a sus pájaros a arruinar la granja, que Yemoja influya sobre el poder femenino para que haya de donde nutrirse siempre y que la descendencia sea mucha. Existen dos etapas en las mascaradas en homenajes a Ìyámi:

a) Gèlèdè - Que se hace durante el día, hay un ofrecimiento de animales, granos, huevos, epo, miel, etc. a las Madres Ancestrales para que ejecuten su poder favorablemente hacia la comunidad, se invoca el poder de los òrìsà femeninos y su protección. Las danzas entonces comienzan en los sembrados y van en procesión hasta el mercado principal del pueblo, donde bailan casi todo el día, pues se van congregando allí mascaradas de distintos lugares. Quienes danzan son los hombres, los cuales se disfrazan de mujeres con amplias telas, se colocan rellenos para aparentar senos, portan máscaras femeninas e imitan a Yemoja, en un intento de equilibrar su masculinidad con el poder femenino. Cabe señalar que las máscaras usadas durante esta ceremonia que es de día, difieren de las que se usan de noche.

b) Èfè - Que se hace durante la noche, comenzando con la caída del sol. Aquí se usan máscaras que representan tanto a hombres como mujeres, pero en su aspecto más tétrico y hechicero, en una evocación al poder de la brujería rindiéndole homenaje para aplacarle. Las danzas son ejecutadas de a dos y las parejas representan un hombre y una mujer, creando un equilibrio especial, donde la representación de hombre danza para evitar el mal de Òsó (brujo) y la de mujer para contrarrestar a Àjé (bruja). Hay también una evocación al poder inexplicable de que una mujer tenga dos niños o más al mismo tiempo, siendo representado Òrò Ìbejì por algunas parejas que portan idénticas máscaras. En todos los casos, los bailarines son siempre hombres jóvenes y con mucha agilidad. Las máscaras que representan a hombres se denominan akogi y las que representan a mujeres son llamadas abogi.

Contra la supuesta creencia de que al tratarse de un homenaje al poder femenino este culto sea potestad de la mujer, cabe resaltar que los participantes más activos son los hombres, puesto que ellos, bajo su condición de hombres tienen que inclinar su cabeza ante la MADRE.

6/18/2010

Los Ibeyis

Son dos divinidades gemelas, siendo casi siempre sincretizados con los santos católicos mellizos, Cosme y Damián. Al contrario de los erês, entidades infantiles relacionadas a todos los orixás y seres humanos, son divinidades infantiles, orixás-niños. Por ser gemelos, son asociados al principio de la dualidad; por ser niños, son relacionados a todo lo que se inicia y brota: el nacimiento de un río, el nacimiento de los seres humanos, el germinar de las plantas, etc. Sus hijos son personas con temperamento infantil, jovialmente inconsecuentes; nunca dejan de tener dentro de si al niño que fueron un día. Acostumbran a ser juguetones, sonrientes, inquietos - todo lo que se pueda asociar al comportamiento típico infantil. Muy dependientes en las relaciones amorosas y emocionales en general, pueden resultar tercamente obstinados y posesivos. Al mismo tiempo, su liviandad ante la vida se revela en su eterno rostro de niño y en su modo ágil de moverse, su dificultad en permanecer mucho tiempo sentado, demostrando energía. Pueden presentar bruscas variaciones de temperamento, y cierta tendencia a simplificar las cosas, especialmente en términos emocionales, reduciendo, a veces, el comportamiento complejo de las personas que están en torno de ellos a principios simplistas como "me quiere - no me quiere". Eso puede hacer que se entristezcan y se decepcionen con cierta facilidad.
Al mismo tiempo, sus tristezas y sufrimientos tienden a desaparecer con facilidad, sin dejar grandes marcas. Como los chicos en general, gustan de estar en medio de mucha gente, de las actividades deportivas y sociales, y de las fiestas. La gran ceremonia dedicada a estos orixás es el 27 de setiembre, día de Cosme y Damián, cuando comidas como carurú, vatapá, masas, dulces, caramelos (relacionados con los niños) se ofrecen tanto a los orixás como a los frecuentadores de los “terreiros”.
El sacrificio destinado a Ibejí es hecho con pollos o pollitos. Las comidas son servidas en la fiesta descripta arriba.